Triunfar en un clima de constantes cambios

 

El Empleo Noticias
2002-04-08T07:00:00-05:00

Triunfar en un clima de constantes cambios

Consejos profesionales / 8 de abril de 2002

Ante los cambios hay gente que reacciona de muy diferentes formas, por ejemplo cuando de súbito se presenta un incendio en un edificio y para hacerlo más dramático el incendio comienza en el piso 13, hay gente que ante la noticia se paraliza totalmente y no habla, no piensa, no mueve los ojos, no camina?

Otras personas sencillamente se van por la vía más rápida y más débil que es la de desconectarse de la situación e instantáneamente se desmayan? los muy nerviosos actúan como si fueran un ?carrito chocón de pilas? saliendo para todas partes disparados, tropezándose con todo y atropellando a los demás, sin un plan definido y generalmente sin resultados positivos?

Dentro de las formas más comunes de reacción está la de la histeria, en la cual la gente grita y grita y grita hasta quedarse sin voz, sin aliento y sin fuerzas dejándose caer suavemente sobre el piso?También están los fatalistas a los que la desesperación los hace llegar a concluir que antes de morir cocinados prefieren perder la vida por propia decisión y rompiendo un vidrio se lanzan al vacío para acabar así con el problema?

Finalmente para no alargar la historia, existen los valientes y pacientes al mismo tiempo, quienes tranquilamente observan todo lo que ocurre a su alrededor, miden sin afanes el riesgo y calculan al mismo tiempo el impacto del desorden y la desesperación de las personas para luego concebir un plan que les permita organizar a los que se dejen y encontrar la salida asegurando que todos sean evacuados del edificio libres de lesiones y con vida.

Cuando los cambios aparecen las personas quisieran estar preparadas y por eso quizás en el pasado se utilizó mucho la frase ?madrúguele al cambio?, que era como tratar de anticiparse a los fenómenos que iban a ocurrir en un futuro, haciendo ejercicios mentales de intuición y anticipación con la idea de prevenir en vez de tener que remendar.

Aunque ?madrugarle al cambio? es sano, en la vida real no siempre se cumplen las predicciones y el juego de las profecías, puesto que lo que la vida hace que acontezca se parece más a la frase ?no por mucho que madrugues amanece más temprano?. Esto último nos lleva a concluir que un buen número de cambios se manejan o tenemos que enfrentarlos sin que haya existido previamente la posibilidad de anticiparlos o de planear nuestras reacciones.

Si se da como medianamente cierto todo lo que acabo de mencionar alrededor del cambio, la pregunta que surge inmediatamente es ¿cuál es el mejor consejo sobre la actuación que todo ser humano debe tener cuando le caiga encima la avalancha del cambio? Mi preferencia para contestar la pregunta es hacer uso de un ejemplo de excelencia en el manejo del cambio cuando éste se da súbito y de grandes proporciones. Asumamos que un avión cae en medio de la selva y pocos minutos después de producido el impacto usted, mi querido amigo lector, es el único sobreviviente en medio del desastre? yo le aseguro que ante una condición tan dramática como la que acabo de describir usted estaría recordando el largo párrafo introductorio de este escrito y por minutos pasaría por una mezcla de reacciones muy similares a las de las personas en el incendio de un edificio.., pero si logra conservar la calma, después de todo, lo primero que usted comenzará a hacer será entender en qué sitio está y en qué condición se encuentra, observando minuciosa y cuidadosamente todo lo que le rodea, y se sentirá muy motivado a potenciar la capacidad de todos sus sentidos con el fin de entender las nuevas reglas de juego con las cuales tendrá que empezar a actuar para lograr salir de la selva en el menor tiempo posible y, vivo.

La mejor recomendación en una empresa por ejemplo, cuando los grandes cambios ocurren es armarse de paciencia o mejor todavía, recordando al amigo de l...

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